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¿Es 'Jehová' una invención de los testigos de Jehová de la era moderna?

¿Es Jehová ‘una invención’ de los Testigos de Jehová de la era moderna?

Joseph Mac Lean

 

Esta acusación sin fundamento es común especialmente en los países de fuerte influencia de la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, la realidad es que Jehová fue una invención, por vez primera en 1278, por un monje español, Ramón Martí, quien empleó la grafía Yohoua en su obra Pugio fidei (“Defensa de la fe”). En versiones posteriores de esta obra se tradujo por Jehová. Poco después, en 1303, Porcheto de Selvatecis completó la obra Victoria Porcheti adversus impios Hebraeos (“La victoria de Porcheto contra los impíos hebreos”). Aquí, Porcheto usó el nombre personal de Dios y lo escribió así: Iohouah, Iohoua y Ihouah. Después, en 1518, Pietro de Galatino publicó una obra titulada De arcanis catholicae veritatis (“”Sobre secretos de la verdad universal”) en la cual llama Iehoua a Dios.

Con respecto al uso del término Jehováh (Jehová), la Enciclopedia Católica explica: “Algunos eruditos han sostenido recientemente que la palabra Jehováh data sólo del año 1520. Drusisus pone a Peter Galatinus como el inventor de la palabra Jehováh, y a Fagius como propagador en el mundo de los eruditos y comentadores. Pero los escritores del siglo dieciséis, católicos y  protestantes están perfectamente familiarizados con la palabra. Galatinus mismo pone la forma como conocida y recibida en su tiempo. Además, Drusius la descubrió en Porchetus, un teólogo del siglo catorce. Finalmente la palabra es encontrada incluso en la Pugio fidei de Raymund Martin, una obra escrita cerca de 1270. Probablemente la introducción del nombre de Jehováh predata incluso a R. Martin. [...] No sorprende entonces que esta forma haya sido considerada como la verdadera pronunciación del Nombre Divino por eruditos como Michaelis, Sier y otros.

Así, queda claro que los Testigos de Jehová de la era moderna no inventaron de modo alguno la grafía Jehová para verter el Tetragrámaton (YHVH). Tan sólo emplean la grafía más reconocida en las diversas lenguas en la que han producido sus publicaciones en los más de 236 países en donde efectúan su obra. Por esa razón y de modo consistente, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, que la Sociedad Watch Tower (órgano legal de los testigos en todo el mundo) produjo desde la década de los cincuenta del siglo XX, restituyó el nombre personal Jehová en todas las ocasiones en que el Tetragrámaton (YHVH) aparecía en el texto hebreo, y con prudencia y consistencia en las ocasiones en que era imprescindible verterlo en las Escrituras Griegas-cristianas. Esto, considerando que la Septuaginta (o Versión de los Setenta, la traducción griega de las Escrituras Hebreo-arameas), que probablemente leyeron Jesús y los apóstoles y de la cual citaron ampliamente, contiene el Tetragrámaton.

Algunas confesiones “cristianas”, han intentado demostrar que el Jehová del Antiguo Testamento es la misma persona encarnada en Jesús del Nuevo Testamento. Pero, no es eso lo que Jesús enseñó, ni ninguno de los escritores inspirados del primer siglo. (Compare con Mateo 4:10; 6:9; Juan 8:54; Filipenses 2:9-11. También Salmos 110:1 con Mateo 22:41-45; Lucas 20:42; Hechos 2:34).

Jehová en otras traducciones bíblicas antiguas

No fue sino hasta el año 1530 cuando William Tyndale publicó por primera vez una traducción del Pentateuco en inglés, en la cual escribió el nombre divino con la grafía Iehouah, en varios versículos, y en una nota escribió: “Iehovah es el nombre de Dios [...] Además, cada vez que se vea SEÑOR en letras grandes (excepto cuando haya algún error en la impresión) es, en hebreo, Iehovah”. De aquí, en las versiones en inglés surgió la práctica de usar el nombre de Jehová (Jehovah) en solamente algunos versículos y escribir “LORD” (SEÑOR) o “GOD” (DIOS) en la mayoría de los demás lugares donde aparece el Tetragrámaton en el texto hebreo.

En 1611 se publicó lo que llegó a ser la traducción inglesa de más extenso uso, la Versión Autorizada. En ésta, el nombre aparecía cuatro veces en el texto principal (Éxodo 6:3; Salmo 83:18; Isaías 12:2; 26:4). “Jah”, una abreviatura poética del nombre, apareció en Salmo 68:4. Y el nombre aparecía en su grafía completa en nombres de lugares tales como “Jehovah-jireh” (Génesis 22:14; Éxodo 17:15; Jueces 6:24). Sin embargo, los traductores siguieron el ejemplo de Tyndale y en la mayoría de los casos sustituyeron el nombre de Dios por “SEÑOR” o “DIOS”. Pero si el nombre de Dios podía aparecer en cuatro versículos, ¿por qué no podía aparecer en todos los demás miles de versículos que lo contienen en el hebreo original?

Algo similar estaba sucediendo en lo referente al idioma alemán. En 1534 Martín Lutero publicó su traducción completa de la Biblia, que basó en los idiomas originales. Por alguna razón no incluyó el nombre de Dios, sino que usó sustitutivos, tales como HERR (“SEÑOR”). Sin embargo, él conocía el nombre divino, puesto que en un sermón sobre Jeremías 23:1-8, que pronunció en 1526, dijo: “Este nombre Jehová, Señor, pertenece exclusivamente al Dios verdadero”.

En 1543 Lutero escribió con franqueza característica: “El que ellos [los judíos] ahora afirmen que el nombre Jehová no se puede pronunciar, no saben de qué están hablando [...] Si se puede escribir con pluma y tinta, ¿por qué no debería decirse, que es mucho mejor que escribirlo con pluma y tinta? ¿Por qué no lo llaman también inescribible, ilegible o impensable? Viendo todo el asunto, algo no está bien”. No obstante, Lutero no había rectificado los asuntos en su traducción de la Biblia. Sin embargo, en años posteriores otras Biblias alemanas sí presentaron el nombre en el texto de Éxodo 6:3.

En los siglos siguientes los traductores de la Biblia tomaron una de dos direcciones. Algunos evitaron por completo el uso del nombre de Dios, mientras que otros lo usaron extensamente en las Escrituras Hebreas, fuera en la forma Jehová, o similares, o en la forma Yahweh, o similares. Consideremos dos traducciones que evitaron el nombre y veamos por qué, según sus traductores, se hizo esto. (Vea “Yavé o Jehová, ¿cuál escoger?”)

 

“Jehová”, o “Jehovah”, ha llegado a ser extensamente conocido como el nombre de Dios hasta en contextos NO bíblicos.

 

Algunos usos de la palabra Jehová en contextos no bíblicos

  • “Jehová”, o “Jehovah”, ha llegado a ser extensamente conocido como el nombre de Dios hasta en contextos NO bíblicos.
  •  Franz Schubert compuso la música para el poema lírico titulado “La Omnipotencia”, escrito por Johann Ladislav Pyrker, en el cual el nombre Jehová aparece dos veces.
  •  También se utiliza al fin de la última escena de la ópera “Nabucco”, de Giuseppe Verdi.
  •  Además, el oratorio “El rey David”, del compositor francés Arthur Honegger, da prominencia al nombre Jehová, y el renombrado autor francés Victor Hugo lo usó en más de 30 obras suyas. Tanto él como Lamartine escribieron poemas que llevaron el título Jehová.
  •  En el libro Deutsche Taler (’El tálero alemán’), publicado en 1967 por el Banco Federal de Alemania, hay una ilustración de una moneda de las más antiguas con el nombre “Jehovah”, un Reichstaler de 1634 del ducado de Silesia. Respecto a lo representado en el reverso de la moneda, dice: “Bajo el radiante nombre JEHOVAH, levantándose de en medio de nubes, hay un escudo  coronado que lleva el blasón silesiano”.
  •  En un museo de Rudolstadt, Alemania Oriental, puede verse sobre el cuello de la armadura que usaba Gustavo Adolfo II, un rey sueco del siglo XVII, el nombre JEHOVAH en letras mayúsculas.
  •  El nombre de Jehová aparece en un monasterio de Bordesholm, Alemania;
  •  En una moneda alemana con fecha de 1635;
  •  Sobre la puerta de una iglesia en Fehmarn, Alemania.
  •  En una lápida de 1845 en Harmannschlag, Baja Austria.
  •  El escritor inglés Robert Graves, en su novela histórica Rey Jesús, conjetura una pronunciación similar a [ʒjevoā] ([yievoáa]), basado en los comentarios de varios autores, entre ellos el mitógrafo Cayo Julio Higinio (Fábulas 277), el padre de la Iglesia Clemente de Alejandría, Orígenes y Filón de Biblos.

  Así, por siglos la forma Jehová (Jehovah) ha sido la forma de pronunciar el nombre de Dios que cuenta con reconocimiento internacional, y la gente que oye esta forma del nombre reconoce instantáneamente de quién se habla. Como dijo el profesor Oehler: “Este nombre ahora ha llegado a estar más naturalizado en nuestro vocabulario, y no puede ser reemplazado”. (Theologie des Alten Testaments [Teología del Antiguo Testamento]).

 El efecto del prejuicio religioso

En la revista La Atalaya del 1 de julio de 1980 se comentó lo siguiente: “ Es interesante el hecho de que la American Standard Version, publicada en 1901, use el nombre de Jehová en todas las Escrituras Hebreas. En contraste, la Revised Standard Version, publicada en 1952, solo hace una muy breve referencia al Tetragrámaton en una nota (en Éxodo 3:15). Durante ese período, los testigos de Jehová estaban proclamando el nombre de Dios por todo el mundo. ¿Pudiera ser que el prejuicio en contra de la actividad de testificar de los Testigos fuera la causa de que se omitiera el nombre divino en ciertas traducciones de la Biblia? La siguiente declaración que apareció en Katolische Bildepost (una revista católica de Alemania) indica que eso pudiera ser cierto en algunos casos: “Sin embargo, el nombre de Dios que ellos [los testigos de Jehová] han cambiado a ‘Jehová’ es simplemente una invención de la secta.” (24 de agosto de 1969) Esta declaración huele a prejuicio religioso. También revela pobre trabajo de investigación, pues, como ya hemos mencionado, el primer escritor que usó el término “Jehová” fue un monje católico... ¡quien obviamente no era testigo de Jehová!”

De hecho, las ediciones antiguas de la Traducción Torres Amat contienen abundantemente el nombre JEHOVÁ, que a partir de 1950 fue casi retirado de las versiones revisadas y conservado en unos pocos textos, mas conservando la grafía original, JEHOVÄ. Fue en 1950 precisamente cuando los testigos de Jehová comenzaron a publicar en porciones la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas escrituras Griegas-cristianas, en las que se restituyó el nombre Jehová para el Tetragrámaton. Nuevamente el prejuicio religioso y no la verdad primó en las decisiones de las jerarquías católica y protestantes.

Más recientemente, el 11 de septiembre de 2008, el Vaticano ha emitido una orden a los obispos del mundo de retirar de la liturgia incluso el nombre de Yahvé, siguiendo una directiva del papa Benedicto XVI, aunque reconocen que ese es el nombre de Dios, pero por ser tan grandioso es preferible seguir la tradición de no pronunciarlo. Esos argumentos de seguro harán pensar a muchos eruditos, teólogos y creyentes católicos si la Iglesia Católica Romana es en verdad el pueblo que Dios escogió para que llevará su nombre a las naciones (Hechos 15:14), en imitación al fundador del cristianismo Jesucristo, quien al final de su ministerio terrestre dijo: “He puesto tu nombre de manifiesto a los hombres que me diste... Y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos, y yo en unión con ellos”. ¿Estará unido Jesucristo a una organización que oculta el nombre de Dios a pesar de toda evidencia razonable? Usted tiene la respuesta.

No es un asunto de poca importancia el conocer, usar con respeto y dar a conocer el nombre divino. De hecho, la propia salvación está relacionada con el invocar el santo nombre de Dios, Jehová. Citando al profeta Joel, tanto el apóstol Pedro como el apóstol Pablo destacaron ese asunto (Compare Joel 2:32 con Romanos 10:13 y Hechos 2:21). De hecho, la adoración que Dios aprueba tiene que basarse en la verdad (Juan 4:23, 24), y el siervo del Dios verdadero tiene que adorarlo con toda su mente, alma, fuerzas y corazón (Marcos 12:29, 30), al mismo Dios de Moisés (Deut. 6:4, 5), o como dice la letra del Himno Nacional del Perú, ‘al Dios de Jacob’; pues como aseguró el apóstol Pablo, Jehová no es sólo Dios de los judíos sino de la gente de las naciones también (Romanos 3:29, 30), el mismo Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 1:3).

 Bibliografía:

  •  Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias de 1984), editada por la Sociedad Watch Tower Bible & Tract of Pennsylvania.
  • www.wikipedia.org (Artículo “YHVH”)
  • Enciclopedia Católica
  • Perspicacia para entender las Escrituras, editada por la Sociedad Watch Tower Bible & Tract of Pennsylvania.
  • The New Encyclopedia Britannica
  • Folleto “El Nombre Divino que durará para siempre”, editado por los testigos de Jehová
  • Biblia de Jerusalén
  • Biblia de Latinoamérica
  • www.zeta.org (http://www.zenit.org/article-28394?l=spanish)

 

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