El acoso sexual en el lugar de empleo (2)
El acoso sexual en el lugar de empleo (2)
Joseph Mac Lean
Nadie puede esperar encontrar un ambiente de trabajo impecable y libre de todo comportamiento vulgar u ofensivo. Aunque las leyes se han perfeccionado para proteger a los trabajadores contra el acoso sexual, es sabido que ninguna ley puede cambiar el corazón del hombre, y que "hecha la Ley, hecha la trampa", los acosadores se encargarán de burlar cualquier legislación y proseguir en sus acechanzas.
Muchas compañías, grandes, medianas o pequeñas, han establecido estrictos reglamentos que disuaden a su personal de participar en actos que podrían considerarse como acoso sexual. En muchos casos, se prohibe hasta el tocar a alguien del sexo opuesto, y en no pocos casos, hasta a personas de su mismo sexo. Dado que los tribunales toman muy en serio cualquier contacto físico que se realice sin ningún propósito propio de la labor, hasta en algunos lugares existe la recomendación de ni siquiera saludarse dándose un apretón de manos. En todo caso, se estimula a ejercer cautela.
El problema radica en que los antecedentes culturales juegan un papel importante en las relaciones humanas. Aquellos que provienen de países latinos, árabes o del sudeste asiático, son muy propensos al contacto físico, incluso efusivos abrazos y hasta besos, incluso entre personas del mismo sexo. En sus países, eso no se considera ofensivo de modo alguno. Pero, en otros ambientes, como en muchos pueblos europeos, o los Estados Unidos, Canadá y el Japón, puede crearse mucha confusión y malos entendidos.
Por eso es importante tomar atención a estos simples consejos:
(1) Cuide su conducta: Evite hacerse frío o distante con sus compañeros de trabajo, pues eso puede crearle un ambiente hostil y el acoso sexual puede ser usado como un arma para compensarle su actitud. Trace una línea clara entre "ser amable" y "el galanteo", tanto en sus propios tratos hacia los demás, como en lo que usted está dispuesto a permitirle a otros.
(2) Cuide su vestimenta: Sea hombre o mujer, recuerde que la forma cómo viste puede general malas interpretaciones. Si usa ropa llamativa, insinuante, provocativa (simplemente por que así es su gusto personal) recuerde que otros pueden creer que usted está solicitando algún tipo de contacto sexual. Revisar su vestuario, optando por ropa menos provocadora, puede disminuir el acoso, aunque quizás no eliminarlo por completo. Ejerza también cuidado en el tipo de perfume que emplea.
(3) Evite situaciones comprometedoras: No acepte quedarse a solas en la oficina, ni en ninguna parte, con alguien que constantemente le acosa sexualmente. Si debe quedarse a trabajar en la oficina, por ejemplo, haga que alguien de su confianza pase a recogerla, o esté con usted todo el tiempo posible, así se minimiza las oportunidades del acosador. Jamás ceda ante el chantaje, incluso de su jefe, para quedarse, sin motivo aparente, en el trabajo, o salir a "confraternizar" a solas. No admita en su domicilio (más aún si se vive solo) a un conocido acosador, ni acepte visitarlo a solas... siempre vaya acompañado.
(4) Cuide su habla: Si acostumbra hablar de temas sexuales, hasta lascivos, puede dar la impresión de que usted es muy "abierto" a esos temas y a la práctica consecuente. Si se habla de sexo, mantenga la conversación en un tono alturado y haga que todos participen del tema en la misma forma. Si no es posible retirarse del lugar, cambie la conversación hacia temas distintos al sexual. Hábleles de religión por ejemplo.
(5) Sea firme, siempre: Hacerse el desentendido a veces puede resultar contraproducente. En cada ocasión que sea claro para usted que es víctima de acoso no actúe con pasividad o se deje intimidar. El acosador ensaya una y otra vez diversas tácticas para hacerle ceder. Basta decir "¡NO! de inmediato, para que cese el ataque de ese momento. Si ve que su NO realmente significa eso, el acosador se inclinará por una presa mucho más fácil, como hacen las fieras en la jungla. Si es necesario exponga al acosador con claridad: "Me desagrada eso que haces (o dices)...", "No permito que me hablen en lenguaje vulgar, por lo que...", "No creo que a tu madre, esposa o hija le agradaría escuchar ese tipo de lenguaje, ¿no crees?"; pero en ningún caso se convierta usted en agresor. Que quede claro que usted rechazará cada ataque de manera firme y consecuente.
No es raro que el hostigamiento persista, no importan cuanto se esfuerce usted por evitarlo o rechazarlo. De hecho, el acoso sexual no es un fenómeno moderno, sino que convive con la raza humana desde sus albores. A veces, un acosador cesa para dar paso a uno nuevo, y a veces de quien menos usted lo esperaba. A veces no queda más remedio que renunciar y contentarse con un sueldo inferior a soportar el asedio a expensas de su salud mental, física y emocional. Su tranquilidad no tiene precio y a la larga es mucho más beneficioso cambiar de empleo o crearse uno que le libre de esta plaga que ha resultado ser el acoso sexual en los trabajos.
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