¿Es todo culpa de los padres?
¿Es todo culpa de los padres?
Joseph Mac Lean
La problemática de los jóvenes parece ir en aumento por todo el mundo, y la mayoría culpan a los padres por criar una generación de hijos desobedientes, ingratos, desleales, rebeldes, feroces, sin cariño natural, depredadores e inmorales. Líderes políticos, religiosos y los maestros culpan siempre a los padres del fracaso de sus hijos.
Sin embargo, ¿quién ayuda y capacita a los padres? Donde algunos sólo ven culpa otros ven el fracaso de la política, la pedagogía y la religión mundana. De hecho, como reza el dicho bíblico: "Todo árbol malo produce fruto inservible".
La verdad es que, cada año, millones de padres se encargan de una tarea de las más difíciles que existen: tomar a una criatura (sino a dos o más, a la vez), una personita indefensa, y asumir toda la tarea y la responsabilidad por su salud física, y mental, emocional, intelectual y espiritual, y criarla de una manera que se convierta en un ser humano productivo, cooperativo y en un ciudadano ejemplar y colaborador, lleno de buenos frutos.
Pero, ¿cuántos padres están preparados eficaz y técnicamente para tal empresa? ¿Qué programa de preparación tienen a mano? ¿Dónde pueden adquirir el conocimiento y la destreza para llevar a cabo con éxito su trabajo?
Quizá la etapa que más temen los padres es la adolescencia. Sin embargo, los padres preparados rara vez, si acaso, padecen de los males que acompañan esa difícil etapa del desarrollo de un ser humano. Han comprendido de antemano que los hijos se rebelan sólo cuando los padres aplican ciertos métodos de disciplina nocivos o que que coactan su libertad de modo abusivo e injusto.
Una mezcla equilibrada, no siempre equitativa e inflexible, de severidad y amor da siempre los mejores resultados. Los hijos deben saber qué esperar de sus padres. Así los padres pueden criara hijos saludables, responsables, disciplinados y cooperativos sin tener que recurrir a la amenaza, al chantaje o soborno, o al castigo extremado.
Lamentablemente, los expertos no se ponen de acuerdo respecto a qué métodos son los más eficaces para la crianza de sus hijos. existen miles de libros y obras de consultas, en casi todas las lenguas del mundo respecto al tema; pero a la vez, muy pocos de ellos llegan a los padres, sino que sirven sólo de obras técnicas que promuevan al autor y sean discutidas por sus colegas y otros profesionales, y son de escaso valor práctico para los verdaderos interesados: los padres.
Las revistas y los diarios se esfuerzan por publicar consejos, que, con pasmosa frecuencia, son contradictorios entre sí, resultando inútiles al fin y al cabo. Algunas religiones tienen programas de ayuda, incluso publican libros acerca de la familia y la crianza de los hijos. Todo eso es muy loable, sin embargo el resultado siempre sigue siendo el mismo: "rebelión".
Es de reconocer que se necesita ejercer un equilibrio adecuado respecto a cuan tolerante o permisivos han de ser los padres con sus hijos. Hay que reconocer que mantener ese equilibrio de modo continuo agota y por eso los padres, cual péndulos, van de un extremo a otro, de ser indulgentes a ser extremadamente estrictos, lo que deja perplejos a los hijos, en especial a los adolescentes. Ya sabemos que un barco en medio de un temporal causa sufrimiento y temor a todos . Pero, cruzarse de brazos, esperando que pase el mal momento, no aliviará en absoluto el natural ’bamboleo’, ni evitará el eventual naufragio de la embarcación. Sólo el trabajo cooperativo, llevado al máximo esfuerzo por cada tripulante puede ayudar a sobrevivir y minimizar los daños.
Por eso, al igual que un barco bien construido, las familias bien constituidas (en todo el sentido de la palabra), desde sus cimientos (o principio) tienen mayores posibilidades de sobrevivir y producir hijos criados de modo eficiente. Así como un capitán de barco sabe el rumbo de su nave, y lo que tiene que hacer para enfrentar una tormenta, si no puede evitarla, así los padres preparados tendrán éxito a la hora de educar y criar a sus hijos. Un ambiente familiar estable, sólido, es fundamental, así como que cada "tripulante" sepa lo que se espera de él en todo tiempo, de calma o de calamidad.
Queda clara entonces la necesidad de que los padres se capaciten de antemano, aun en sus años de soltería, para enfrentar los retos y momentos críticos en su difícil tarea de educar y criar hijos exitosos, la más ardua e importante de todas las tareas que emprenden los humanos.
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