Número ideal de amigos
El número ideal de amigos
Joseph Mac Lean
"Cuantos más amigos se tienen, más dinero se gana, según afirma un estudio, pero ¿se pueden tener demasiados amigos?" (BBC Mundo)
Hace poco, en la página de la BBC Mundo (5 de marzo 2009), se planteó una pregunta interesante: "¿Cuál es el número ideal de amigos?" Al leerlo, me quedé pensando en el modo cómo me he relacionado con personas tan diferentes y por qué algunas han permanecido a mi lado, como verdaderos amigos, y otros ni siquiera dejaron alguna huella. El artículo mencionaba, que mientras más amigos se tenga, especialmente en la escuela, más dinero se gana, con el tiempo. De hecho, afirma que por cada amigo que uno mantenga se puede aumentar el sueldo hasta en un 2%, y pensé: "¡Qué precisión de los investigadores!" Y, aunque la cifra realmente no importa, el hecho cierto es que, uno aprende a manejar muchas situaciones de tipo social en la escuela, y eso lo capacita mejor a uno para enfrentar el difícil campo laboral de la actualidad, que implica trabajar en equipo y desplegar un firme liderazgo.
Sin embargo, están en lo cierto igualmente en que "la vida moderna deja poco tiempo para mantener y conservar relaciones de amistad significativas". Por eso plantean la pregunta: "¿Cuál es la cantidad ideal de amigos?" Si un amplio círculo de amistades es considerado un indicador de la popularidad ¿significa ello que cuantos más amigos se tienen más exitoso y feliz se es? ¿O se pueden tener demasiados amigos? ¿Cuál es número adecuado?
Según el antropólogo Robin Dunbar, citado en ese artículo, las personas tienen una media de unos 150 amigos. Parecen muchos, pero piense en el número de invitaciones que remitiría en el caso de una supuesta boda. "En esos 150 se incluye a aquellos que conoces personalmente y que sabes cómo encajan en tu esfera social y ellos saben como tú encajas en la suya. Es un grupo de gente con el que se tiene una obligación de amistad", señala Dunbar (las cursivas son mías). Y añade, "normalmente el grupo de amistades está formado por un núcleo central de unos cinco amigos y un círculo adicional de unos diez". Eso hace 15 personas -de las cuales algunas son familiares- que forman el grupo central y fuera de este, en el siguiente círculo, hay otras 35, y unas 100 fuera de éste último.
Según Mark Venon, autor del libro "La filosofía de la amistad", las amistades nos ayudan a desarrollarnos como personas, pese a que el término "amigo" abarca un amplio espectro de relaciones. Se tiene una relación muy cercana e íntima con la pareja pero con otras personas se puede compartir tan sólo un interés común, como la música o el cine. "Según Aristóteles, los amigos deben haber comido sal juntos. Lo que quería decir con eso es que amigos son las personas que han vivido juntos una parte significativa de sus vidas. Aquellos que han compartido comidas y los altibajos del día a día", explica Venon. "Realmente se tienen que compartir vivencias para convertirse en buenos amigos y no hay mucha gente con lo que se pueda hacer eso". Y añade, "se pueden tener amigos por lo que se hace o disfruta con ellos, como jugar a fútbol o ir de compras, pero no son amigos tan profundos como aquellos a los que se ama por sí mismos, sin importar lo que se hace con ellos".
Estoy de acuerdo con que hay que poner un límite para el número de amigos cercanos, y en el artículo se afirma que una cantidad entre 6 y 12 es la ideal. Y, como siempre digo, siempre me sobran dedos de la mano para contar a mis más cercanos amigos. Algunos están allí por décadas y otros se han incorporado en los pasados meses. Concuerdo con Vernon cuando dice: "Creo que la idea de que se puede tener un número ilimitado de amigos desvirtúa el concepto de amistad. Creo que la amistad es una de esas cosas en las que menos es más".
Es necesario, entonces, regular el número de amigos cercanos, los que pertenecen a ese grupo íntimo, sin descuidar a las decenas que están fuera de él. Felizmente, creo que con los avances tecnológicos es posible mantener algún tipo de contacto estrecho con toda la red social que hemos construido con los años. Hace unos días, recibí un correo electrónico de una amigo (y su esposa) que me contaba lo que había sido de ellos en las pasadas dos décadas que no nos vimos, desde que enrumbaran hacia la Madre Patria, junto con sus hijos. Hoy sé que vive en Madrid, tiene holgura económica, tiene tres nietos y que planea regresar al Perú en breve.
Lo que me impresionó es que a pesar de los años de ausencia, sentía la necesidad de "ponerme al día" con la información relevante de sus vidas, y de una manera disimulada me invitaba a que yo hiciese lo mismo, cosa que hice con muchísimo gusto. Sé que cuando vuelvan, tendré que cancelar algunas de mis habituales reuniones con mis asociados íntimos de la actualidad, para de vez en cuando sentarnos con este, por ahora, amigo distante y, con la misma confianza y franqueza de expresión de antaño, contarnos las penas y alegrías de estos años idos.
¿Se puede categorizar a los amigos? Bueno, Julie, una consultora de relaciones públicas de Londres afirma tener tres categorías de amigos. "Primero están sus nueve amigos más cercanos, a los que puede llamar en cualquier momento y a cualquier hora, y que lo abandonarían todo por ella. 'Intento verlos a menudo y hablamos por teléfono al menos una vez cada dos semanas. Tengo una lista en mi cabeza y llamo a uno de ellos cada noche mientras conduzco de del trabajo a casa. Ello demuestra que el poco tiempo que tenemos hace que hasta hablar con los amigos sea una tarea más'. El siguiente círculo de amistades de Julie lo componen unas 20 personas, mayoritariamente hombres, a quienes ve cada dos meses. Luego hay otras 100 personas: amigos del trabajo, amigos de su anterior trabajo y amigos de sus viajes. 'Hay un par de personas con las que ya no quiero ser amiga pero no sé como decírselo. Gente con la que trabajaba, que me invitan a cenar y siento que debo devolverles la invitación, pero realmente no tengo el tiempo y se vuelve muy estresante, especialmente desde que tengo novio'", añade Julie.
¿Y qué hay de las amistades efímeras? En realidad, si existen, pero a menudo, creo yo es por que no hubo una reciprocidad en el interés por conservar esa relación. Claro está, el apremio con que hoy vivimos y los múltiples compromisos familiares, laborales o sociales impiden a veces dedicar el tiempo suficiente para cultivar nuevas amistades.
Lo paradójico, como se desprende del mismo artículo, es que "hoy podemos estar con más gente que nunca.. el correo electrónico, el celular y ahora las redes sociales facilitan que la gente pueda ampliar su círculo social más allá de las personas más cercanas", afirma el experto en medios digitales Dan Clays. "Pero el aumento se da en el círculo de amistades más externo y en el grupo de conocidos. Si se examina el perfil del grupo de amigos de alguien en Facebook lo más probable es que un gran número fueran aceptados como amigos como producto de la curiosidad y después de un intercambio inicial el nivel de relación bajó", agrega..
Sin embargo, en realidad uno no tiene que obsesionarse por la cantidad (una característica de la cultura occidental), sino por la calidad del círculo de amistades estrechas, íntimas. De hecho, la sabiduría popular no nos engaña cuando dice: "Dime con quien andas y te diré quién eres", o como sentencia las Escrituras: "Las malas asociaciones echan a perder los hábitos útiles" (las cursivas son mías).
La amistad genuina es un regalo divino y una oportunidad invaluable de dar y recibir, siendo lo primero la fuente más excelsa de obtener gozo. De hecho, creo sinceramente que no hubiese podido recuperar mi estabilidad emocional, luego de mi divorcio, sin la ayuda terrenal de dos de mis mejores amigos, quienes estuvieron constantemente a mi lado y soportaron todos mis quejas y trastornos. Gracias a ellos que, aunque anónimos en este momento, saben bien quienes son.
Hace poco, me encontré casualmente con un antiguo vecino, con quien en mi juventud no trabé mayor amistad, pero que al cabo de 37 años, de acuerdo con el abrazo estrecho que nos dimos, era más que evidente que habíamos ansiado llegar a ser verdaderos amigos. Bueno, tal como nos dijimos, todavía nos quedan algunos años para intentarlo, y a pesar de muchos obstáculos comprensibles por nuestros diversos compromisos, lo estamos intentando... y con él creo que completaré la decena de amigos cercanos y queridos.
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