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Arte callejero en París amenazado

Arte callejero en París amenazado

Pintores de Montmatre dicen que su trabajo corre peligro debido a la venta de cuadros hechos en serie o retocados.

En

A pesar de las bajas temperaturas, la plaza y los cafés a su alrededor que evocan la "Belle Epoque"

rebosan de visitantes franceses y foráneos.

Los artistas callejeros arman sus caballetes para pintar mientras esperan a que los potenciales compradores se acerquen.

Esto es un negocio más lucrativo de lo que se piensa.

Más de 10.000 millones de turistas visitan esta zona cada año y muchos compran pinturas que evocan espacios famosos de París, como la basílica del Sagrado Corazón, ubicada a unos metros de la plaza.

"Líneas de ensamblaje"

Estos pintores forman parte del atractivo de Montmartre, hogar de artistas como Matisse, Toulouse-Lautrec y Picasso.

Actualmente, unos 300 pintores tienen licencia oficial para trabajar en estas calles empedradas y casi todos sus clientes son turistas. Quizás no produzcan piezas para museo pero están cualificados.

Sin embargo, ahora denuncian que su forma de ganarse la vida está en peligro debido a las pinturas producidas en masa en China o en el este de Europa que se venden puertas adentro en tiendas de souvenir.

"Estas importaciones no tienen alma, pero cuestan una fracción de lo que nosotros cobramos", explicó Pavlos Fassolis, un artista griego que lleva varias décadas trabajando aquí.

"Eso se debe a que son producidas en la línea de ensamblaje donde una persona pinta un árbol y la siguiente el cielo. Lo otro que hacen es adquirir impresiones que después le aplican a mano una que otra pintura para que parezca más real. Esto está muy mal para el futuro de todos los artistas de Montmartre", agregó el pintor.

Mientras hablamos, algunos de sus colegas se acercan para expresar su indignación y me llevan a una tienda para mostrarme el cuadro de una mujer.

Ellos aseguran que se trata de una impresión a la que le aplicaron trazos de pintura en varias partes menos en el rostro, por lo complejo que sería retocar esa zona.

"Decoración"

Cuando visité alguna de las tiendas en cuestión y le pregunté a los encargados sobre el origen de estas fotos, al principio negaron que fueran importadas, pero después de unos minutos algunos lo admitieron y otros hasta confesaron que eran ellos quienes las retocaban.

"Mi esposa les coloca un poco de pintura para darle una sensación de autenticidad", me dijo un dueño que pidió que no se dijera su nombre.

"No es arte, es decoración", agregó. "No puedes esperar algo más por el precio de estas pinturas".

En cuanto a los compradores, todos los turistas con quien hablé me aseguraron que preferían comprar una obra "genuina", incluso una que no fuera tan buena, antes de adquirir una copia importada.

"Parte de todo el ambiente de París es el arte, por eso creo que sería una gran tragedia que los artistas pierdan dinero", sentenció Claire Sneddon, turista británica.

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