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¿Viejo o anciano?... ¡Usted elige!

¿Viejo o anciano?... ¡Usted elige!

Se ha preguntado usted si se puede ser un triunfador a pesar de la edad avanzada. La respuesta es un rotundo ¡Sí!, mas todo depende de su actitud hacia el paso de los años y las inevitables secuelas de ello.

Pero,  ¿cuál es la diferencia entre un viejo y un anciano? Veamos:

  • Un viejo se queja, condena y critica todo y a todos. Una anciano sonríe, ama, bendice, enseña a ver lo bueno de las cosas y las personas; es constructivo, enseña gracias a su experiencia.

  • El viejo sigue siendo egoísta e inseguro; se concentra en lo negativo, por eso ve todo "negro" y por eso ahuyenta hasta a las personas que le aman. Un anciano, en cambio, madura en forma natural, aceptándolo, y construye (y reconstruye) su vida en forma armoniosa con lo que todavía le es posible hacer o tiene, sin quejarse; ve lo bello y armonioso de las cosas.

  • El viejo tiene resentimientos profundos, frustraciones latentes, traumas, enfermedades  y dolores (reales o supuestos) incurables. El anciano olvida los agravios, o al menos no se permite concentrarse en ellos; ve la bondad, la belleza y sus ojos demuestran alegría, a pesar de las penas; se muestra siempre amable.

  •  El viejo reclama el afecto de los demás y les hace sentir "obligados" a corresponder sus afanes anteriores. El anciano acepta que los demás deben vivir su vida y agradece las pequeñas o grandes muestras de afecto de las personas que lo rodean; se hace responsable de si mismo, pero acepta la ayuda de otros con gratitud.

  • El viejo reniega de su edad, de su realidad y se llena de recuerdos amargos acerca de su pasado. El anciano tiene todavía sueños y metas en la vida aunque reconoce que deben ser realistas; además, mantiene recuerdos positivos de su pasado.

  • El viejo vive amargado y amarga a los demás, ahuyentando así a las personas que realmente le quieren; el anciano es realista y amigo de todos, sigue siendo joven en su corazón, se divierte, ríe, ama a la gente, bendice, agradece.

 Por eso, si usted ya entró en los "maravillosos años dorados", su actitud es muy importante para ver si resultan felices o calamitosos para usted y sus seres queridos: parientes, amigos, compañeros y vecinos. Usted elige ser un viejo o un anciano; todavía esta a tiempo de enmendarse.

 

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