Se salvará la Tierra?
¿Quién salvará a nuestro planeta... nuestro hogar mayor?
Joseph Mac Lean
Quien vea fotos de la Tierra tomadas desde alguna distancia fuera de ella no puede contener la emoción de ver una gema azul y blanca, tachonada de una infinidad de tonalidades de verde y marrón. ¡Cómo resplandece en la oscuridad interestelar! Pero si se acerca uno poco a poco, y de hecho aterrizara por primera vez en la Tierra, se llevaría una terrible decepción: Está siendo arruinada, y a pasos agigantados. Por todos lados se escucha advertencias acerca de la manera cómo la Tierra está siendo expoliada, a un ritmo sin precedentes en toda la historia registrada.
Aunque la Tierra tiene una multitud de complejos sistemas y procesos naturales que aseguran por siempre su existencia, la actividad humana, en especial, está causando estragos irreversibles en todos los ecosistemas; y, lo que es peor, es que no se ve una pronta solución a la vista. Por citar sólo algunos de estos “problemas sin solución a la vista” están 1) la explotación desmedida de los recursos naturales; 2) el abuso de pesticidas, 3) la pesca excesiva, 4) la deforestación, y, 5) el daño a la atmósfera.
Claro está que todos quisieran que las cosas no hubieses resultado así, pero los efectos de una mala administración del planeta está causando su ruina irremediable. Nadie puede negar esto, cuando los más connotados intelectuales y líderes políticos del mundo entero pregonan por doquier la necesidad de un cambio urgente. El problema es que no conocen la salida a tan enorme dificultad. “Es obvio que no tenemos soluciones adecuadas ni a corto ni a largo plazo para ninguna de estas graves cuestiones: el aumento del precio del combustible y del costo de vida,... el fantasma de la recesión económica, ... y los repetidos desastres naturales que ponen de manifiesto lo vulnerables que somos”, declaró recientemente Lluís María de Puig, Presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.
A pesar de que el planeta puede defenderse todavía un tiempo más, y en algunos caso podría decir que se está “vengando” del ser humano, aunque parezca drástica tal declaración, es evidente que pronto colapsará, a menos que se tomen medidas urgentes a nivel mundial, y medidas muy drásticas por cierto. Pero, la pregunta es: ¿quién tiene tal autoridad para que todos los habitantes de la Tierra obedezcan sus órdenes, sin rebelarse? Por ejemplo, la arrogante potencia binaria vigente (anglo-americana) se someterá a los dictados de esa autoridad suprema y reducirá su impresionante maquinaria industrial, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida ostentosa de sus ciudadano, en procura de una mejoría en las condiciones climáticas? La respuesta es tan obvia que no vale la pena comentarla.
Como lo ha demostrado la historia humana, las naciones no ceden un milímetro a sus intereses nacionalistas y egoístas, aunque eso traiga dolor, sufrimiento y muerte a otras naciones. ¿Y podemos pensar que eso cambiará repentinamente? Difícilmente, dirá usted y con razón. ¿Qué pasaría si se llegase a establecer un gobierno supremo con plena autoridad internacional? ¿Qué cree que le pasaría a alguna nación rebelde? ¿Debería ser eliminada o sometida a la fuerza en pro de la paz y armonía mundial, en especial si es una de las principales causantes del deterioro ecológico? Y a nivel individual, ¿estaríamos dispuestos a cumplir nuestra parte en privarnos de ciertas “comodidades” si con ellos beneficiamos el mejor uso de los recursos naturales, asegurando así una estabilidad para nosotros y las generaciones futuras? Es probable que usted conteste que sí. Pero, ¿piense en lo qué está haciendo personalmente a todo nivel para proteger su medio ambiente.¿Está usted usando racionalmente los recursos, incluso el agua, o reciclando todo aquello que es posible recuperar? ¿Está esforzándose por cuidar la vegetación de sus jardines, o de los parques cercanos a su casa o lugar de empleo? ¿Ha plantado personalmente un árbol, o ha contribuido a que otros lo hagan? Tal vez un árbol parezca una insignificancia, pero si cien o mil personas se lo proponen pudiera ser el impulso necesario para empezar, a nivel individual, a paliar un poco las catastróficas consecuencias del abuso que la sociedad humana ha hecho de su Hogar mayor.
Claro está serán necesarias medidas mucho más severas y radicales a escala mundial para revertir tan grave situación. ¿Estará usted dispuesto a aceptar esas medidas cuando ellas sean emitidas? O, como ha sucedido en el pasado con la humanidad, ¿acatará sólo aquellas que le sean cómodas o convenientes? La respuesta está en usted mismo, porque estoy seguro pronto que, de un modo u otro, ese cambio llegará. Escuchemos el clamor de la propia Tierra que nos “habla” de sus sufrimientos por mantener a una población creciente de hombres egoístas y depredadores, que lejos de dominarla para bien la está matando lenta y dolorosamente, sin medir las catastróficas consecuencias, que implica la propia eliminación de la especie. ¿Desea usted que eso suceda, o hará algo al respecto? ¿Ansía un pronto cambio, como por ejemplo la llegada de una nueva administración que, investida del poder y autoridad suficiente, revierta a nivel mundial todo este desastre? ¿Participaría usted dócilmente en cualquier programa o plan para contribuir desde ahora en ese propósito? Piénselo, porque un cambio está a punto de suceder... eso es seguro.
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