"Vino una señora por la mañana y se lo llevó, pero yo creo que va a volver porque no se vino a despedir de nosotros, yo creo que la señora nada más se lo llevó para pasearlo estos días en la ciudad", contó Ana Elena Ruiz, una empleada de Cinnamon Rolls, una cafetería del aeropuerto. Como el personaje de la película estadounidense ’La terminal’, Hiroshi Nohara, un japonés alto y con barba larga y tupida, se hizo famoso en el aeropuerto de Ciudad de México, y algunas empleadas como Ruiz se declararon incluso "encariñadas" después de verlo todos los días durante casi cuatro meses.
Hiroshi Nohara llegó al aeropuerto de la capital mexicana para hacer escala a Brasil, sin embargo, repentinamente decidió quedarse en las instalaciones aeropuertarias "dicen que por un problema amoroso", contó Ruiz. Sin embargo, todos los que lo llegaron a ver coinciden en que se le veía "tranquilo" y "hasta sonriente", si bien la comunicación con él se dificultaba, ya que sólo habla japonés y sólo aprendió palabras básicas de español.
El turista japonés "contaba con sus papeles en regla y no hay ninguna ley que prohibiera su estancia en el aeropuerto, así que no se le podía echar", añade un policía federal que prefirió no dar su nombre. Hiroshi Nohara "dormía en el piso", se aseaba "en los baños" y "pasaba el día entero en el área internacional de comida", comentó a su vez Alexandre Garzón, trabajador de Mantenimiento del aeropuerto mexicano. "Hoy lo vi tomar sus cosas, yo creí que solo se iba a cambiar de lugar como a veces hacía, pero luego vi que se fue en un taxi con una señora", según Garzón. Nohara, que siempre tuvo un billete de avión abierto para Japón, "pasó la Navidad aquí con un hombre de los mismos rasgos que él", asegura Ana Elena Ruiz.
"Sí se dormía en el piso, pero comía en los restaurantes caros y hasta se compraba ropa en las tiendas de aquí del aeropuerto (...) como que lo único que quería era llamar la atención", aseguró a su vez un taxista de la terminal aérea.

0 comentarios